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Lucha de clases en la educación. La comprensividad como estratagema, por Salustiano Martín

Carácter: Resumen.

Origen: artículo en “El Viejo Topo”, julio-agosto 2008. 

Se supone que la “comprensividad” en la eduación consiste en poner al alcance de todos, no sólo de una minoría, todos los conocimientos que antes recibía ésta. Pero no se puede hablar de comprensividad si el sistema educativo no es único sino que se basa en redes escolares diferenciadas; podrá haber universalidad en la escolarización, pero no igualdad.

La idea de la extensión universal de la educación procede de las clases trabajadoras y de las “fuerzas políticas progresistas”, aunque a menudo las políticas prácticas de éstas se han quedado en una cierta educación para las edades tempranas de las “clases laboriosas”.

El movimiento obrero fue el impulsor fundamental. Primero logrando la retirada de los niños del mercado obligado de trabajo. En la medida en que se trataba de la educación de TODOS los niños, no podía confiarse a “casas del pueblo” o “liceos anarquistas”. Se llegó a un sistema dual, uno enseñaba lo básico a los hijos de los trabajadores y no llevaba a salidas concretas (aunque después tuvo cierta continuidad en “enseñanza profesional”) y el otro convertía a los niños burgueses en intelectuales orgánicos de su clase, técnicos, científicos o gestores de empresas.

Las organizaciones obreras pelearon por la “escuela única”, pero no llegaron a lograrla. El momento más cercano fue al final de la Segunda Guerra Mundial (ante el peligroso ejemplo de los países socialistas), cuando la burguesía cede a la universalización. Se empieza a hablar de comprensividad, pero las clases dominantes la convierten en una simplificación de los contenidos conceptuales para que los hijos de la clase trabajadora no tuvieran problemas en su estudio. La escuela se llenó de actividades lúdicas, se obviaron los valores de la autodisciplina y el esfuerzo. Pedagogos y sociólogos presuntamente progresistas reivindicaron para la escuela la cultura popular, el folklore, nada de educar para la emancipación intelectual de la clase obrera, nada de conocimientos académicos; en vez de eso, “enseñanzas prácticas” y “valores sociales”.

Mientras tanto, la burguesía lleva a sus hijos a la otra red escolar (escuelas concertadas + privadas) donde sí se busca una enseñanza de calidad, que no debe estar al alcance de los hijos de los obreros. Y vacían de fuerza académica la red pública (ayudados por los ideólogos radicales pequeñoburgueses de la comprensividad antiacadémica).

Se ha garantizado así el predominio de la burguesía en el terreno cultural y moral. Lo que queda al otro lado es la contestación violenta fuera del sistema, que es mucho más fácil de reprimir.

La clase obrera debe pelear por un sistema educativo público que le dé a todos los conocimientos que hoy sólo tienen los hijos de los burgueses. Mientras que haya una doble red escolar, debe oponerse a todo lo que baje niveles en la enseñanza pública (aprobados universales, coleguismo, falta de valoración de la memoria, de la disciplina) a la vez que pelea contra la doble red.

El interés de los trabajadores es el logro tendencial de todos los conocimientos. Sólo así podrá lograr la hegemonía cultural.

 

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