Publicaciones de la categoría: Sistema electoral

¿Por qué en España un gran número de trabajadores vota a la derecha?

 

Carácter: Resumen.

Origen: artículo en “El Viejo Topo”, julio-agosto 2008. 

 

 

· JUAN CARLOS MONEDERO (Universidad Complutense)

            En el siglo XIX y principios del XX, la clase obrera se integra a la sociedad a través del trabajo. En los dos primeros tercios del s. XX a través del consumo. En el cambio de siglo, a través del deseo de consumo. Ese deseo es la introducción del capitalismo en la mente del trabajador. Los medios de comunicación, especialmente en la ficción y en la publicidad. El miedo abstracto a casi todo. La ausencia de un modelo alternativo.

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· JUAN FERRÁN (Partit dels Socialistes de Catalunya)

            Subsisten las diferencias sociales, pero se difumina la división de clases: falta de pertenencia, búsqueda de salidas individuales). Crisis en las organizaciones obreras, partidos y sindicatos, falta de adecuación a cambios sociales vertiginosos. Ausencia de otro paradigma creíble y alcanzable.

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· JUAN RAMÓN CAPELLA (Universidad de Barcelona)

            La izquierda que ha ganado elecciones no ha resuelto los problemas de la gente, como sanidad y educación públicas. No ha sido ascética en el uso de lo publico. No ha desvelado ni rechazado las prácticas neoliberales. Los medios de comunicación están masivamente en manos de la derecha.

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· FRANCISCO FRUTOS (Partido Comunista de España)

            Desvertebración de ideales socialistas. Desaparición de la URSS. Aceptación progresiva por la izquierda social y política de los valores de la derecha y de que no hay una alternativa a ellos. Cambio de reivindicaciones sociales por actitudes identitarias, que manipula bien la derecha.

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· HIGINIO POLO (Escritor)

            Ya antes sucedía (como con Hitler), pero en el nuevo capitalismo desde 1980 tiene caracteres distintos. Pesan las tradiciones familiares y la Iglesia católica. También el nacionalismo español que considera a la izquierda poco patriótica. Reconversión del ciudadano-obrero en consumidor-espectador, especialmente por la publicidad. Miedos a la precariedad, al futuro a los trabajadores inmigrantes. Prestigio de la visión darwinista de los conservadores. Descrédito del socialismo tras la URSS.

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· MIGUEL ROMERO (revista Viento Sur)

            Siempre ha sucedido. Ahora más por el éxito del capitalismo neoliberal en el desgarramiento de la sociabilidad del mundo del trabajo. Asunción de valores mercantiles por las grandes centrales sindicales. Invisibilización política de la clase trabajadora por parte de la izquierda institucional.

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· FRANCISCO FERNÁNDEZ BUEY (Universidad Pompeu Fabra)

            Siempre ha habido trabajadores de derechas: la ideología dominante es la de la clase dominante. Cuando la clase obrera pierde su conciencia de tal, se identifica con el que manda. Ideas y valores de izquierdas por los suelos, ausencia de un programa de izquierdas, organizaciones cainitas. Ante la ausencia de conciencia política y de identidad cultural de clase, los obreros se sienten indefensos ante fenómenos como la inmigración. Ausencia de obreros en el parlamento, lo que transmite una sensación de que “todos son iguales”.

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· GEMMA GALDÓN CLAVELL (Observatorio de resistencias y subculturas)

            Porque es la derecha la que ha hablado de servicios públicos, fiscalidad progresiva, seguridad y nacionalismo, que es lo que preocupa a muchos. Porque no hay un espacio político de la izquierda que articule una alternativa mediante participación, movilización y experimentación.

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· VICENÇ NAVARRO  (Universidad Pompeu Fabra)

            Distanciamiento de los partidos de izquierda hacia la clase trabajadora, que confunde y esconde en el concepto de “clases medias” Inseguridad de la clase trabajadora por falta de protección social que la lleva a posturas racistas y anti-inmigrantes. Peso del nacionalismo español y del catolicismo. Desideologización de la izquierda, que sólo quiere gestionar. Una ley electoral discriminadora que desmotiva.

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· ENRIQUE SANTIAGO (Partido Comunista de España)

            Clase trabajadora desdibujada en su definición y poco autoidentificada. Abandono de la lucha ideológica por las organizaciones sindicales y políticas de la izquierda. Precarización del empelo y reconversión a autónomos de muchos trabajadores, quienes creen haber cambiado de clase. Ausencia de un referente político con un programa.

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· JORGE VERSTRYNGE (Universidad Complutense)

            Las ideologías no tienen ya ese carácter omnicomprensivo de reja analítica frente a la realidad, la gente no está en ellas, sino en el “voto a la carta”. Fracaso de la URSS. El problema español de los nacionalismos, que provoca reacciones de derecha.

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· JAIME PASTOR (Universidad a Distancia, Izquierda Unida)

            Tiempo histórico mundial: onda larga neoliberal desde 1973. Transformaciones económicas, división de la clase entre trabajadores mayores varones autóctonos de trabajo estable y jóvenes, mujeres e inmigrantes, precarizados. Cuarenta años de franquismo, transición pactada, cultura de la gobernabilidad. Americanización política, alternancia entre dos grandes. Clase obrera propietarista y consumista. Fraccionamiento por la polarización entre nacionalismo español y periféricos. Cultura del miedo, populismo punitivo. Comportamiento de la izquierda en el poder: transformismo, electoralismo cortoplazista.

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· ALBERT RECIO (mientras tanto)

            No es obvio que la identidad política deba estar asociada a la clase social. Hay otros elementos: nacionalismos, miedos (racismo, xenofobia, drogas). Procesos comunicativos nuevos que favorecen un discurso de derechas. Ausencia de reproducción social de la militancia. Ausencia de un proyecto alternativo creíble y de una práctica social diferenciada en los políticos de izquierda.

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· JORDI BORJA (Geógrafo urbanista)

            No hay que ver al trabajador como tonto (alienado, sometido a la ideología de la derecha), sino pensar en la izquierda. Muchos votantes de derecha y de extrema derecha antes votaban a izquierdas; en parte hay decepción, despecho. Los trabajadores son un universo heterogéneo, con demandas contradictorias. La derecha tiene un programa agregado simbólico tradicional. El PSOE tiene uno liberal-demócrata (derechos, ayudas sociales, limitación de privilegios, pluralismo cultural nacional, diálogo con radicales vascos) pero se aplica con mucha moderación y límites. Y no hay referentes históricos u horizontes de futuro.

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· DANIEL LACALLE (Fundación de Investigaciones Marxistas)

            Ha pasado siempre y no pasa solamente en España. Cambios en la composición interna de la clase (precariato, sumergidos, falsos autónomos); fragmentación y desestructuración, sin un grupo hegemónico. Falta de identificación entre la clase y los partidos, antes obreros y ahora verdes, progresistas,… Lo mismo con sindicatos. Diseño por la clase dominante de una democracia poco participativa. Miedos al paro, la inseguridad y el inmigrante económico.

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· SALVADOR LÓPEZ-ARNAL (El Viejo Topo)

            Ha pasado antes. Hay una derrota cultural y política asociada a la caída de la URSS y el triunfo de la cosmovisión liberal. Creciente poder de medios de inculcación ideológica (TV, corazón, prensa gratuita). Desolación y desencanto de los más politizados cuando han visto el comportamiento de sus representantes.

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· ARMANDO FERNÁNDEZ STEINKO (economista)

            En ausencia de una alternativa viable o creíble, la derecha abre un ciclo de creación ficticia de riqueza (por ejemplo, incremento del valor de las viviendas; de hecho, donde se empieza a perder más votos de izquierda es en las zonas con más desbocamiento del mercado inmobiliario). Se ofrece a los obreros oportunidades de consumo y de movilidad social.

 

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“La ley electoral como un instrumento político”, por Douglas W. Rae

Carácter: Resumen. 

Origen: “Zona Abierta”, #110-111, 2005 (el texto original es de 1967).  

Consecuencias de las leyes electorales sobre la competencia entre partidos. 

1.      CONSECUENCIAS PRÓXIMAS, A CORTO PLAZO 

A.     Constantes de sentido 

La continua parcialidad observada de las leyes electorales a favor de los partidos grandes y en contra de los pequeños, es una realidad casi universal.

  • Los partidos con más del 20% de los votos habitualmente se sobre representan respecto a su proporción de votos; los de menos del 20% de los votos obtienen menos escaños que su parte proporcional de votos.
  • El mayor partido electoral obtiene casi siempre más escaños que lo proporcional a sus votos.
  • Los partidos menores (descontadas las “candidaturas frívolas”) se ven habitualmente despojados de toda representación.

Hay un efecto de simplificación de la estructura de la política parlamentaria, el efecto integrador de TODAS las leyes electorales: el sistema parlamentario está menos fragmentado que el sistema de partidos electorales. Principio multiplicador de dar más al que más tiene. En ocasiones, este efecto crea institucionalmente mayorías parlamentarias de un solo partido (dos tercios de los casos estudiados). Los partidos grandes son los que redactan las leyes electorales. El efecto integrador refuerza su capacidad negociadora parlamentaria. Los electores conformistas (votantes de los partidos grandes) quedan sobre representados. El parlamento magnifica la mayoría conformista y eclipsa a la minoría.

Las fórmulas de mayoría absoluta o relativa suelen magnificar los cambios electorales, las proporcionales no.

 B.     Variaciones de grado 

     El grado en que la distribución de escaños se aparta de la proporcionalidad perfecta depende de dos variables:

  •  La fórmula electoral, a su vez con dos variables, siendo mucho más importante la primera:
    • Los sistemas mayoritarios generan mucha más desviación que los proporcionales.
    • En los sistemas proporcionales, generan más desviación los métodos de media mayor que los de resto mayor.
  • La magnitud del distrito (el número de escaños), que tiene una relación curvilínea: conforme aumenta la magnitud del distrito, la desproporcionalidad disminuye de manera decreciente (por encima de 10 ó 20 ¿? diputados, ya aumenta muy poco la proporcionalidad)

. 2.      CONSECUENCIAS REMOTAS, A LARGO PLAZO 

Hay que ser prudentes, porque intervienen muchas más variables: sociales, económicas, sin que quede claro el peso de cada cuál.

Aunque el sistema de partidos se mueve en un continuum teórico entre el partido único y la máxima fragmentación, los márgenes reales están entre el bipartidismo estadounidense y el multipartidismo israelí.

El efecto integrador es la fuente de la influencia de la ley electoral sobre el sistema de partidos, presionando hacia el bipartidismo a través de cinco efectos:

  • Ventajas de los grandes sobre los pequeños en la atribución de escaños.
  • Concesión de una prima al partido mayor.
  • Exclusión de los partidos pequeños del parlamento.
  • Integración general del sistema de partidos parlamentarios.
  • Creación frecuente de mayorías prefabricadas.

Disposiciones de la ley electoral que presionan hacia el bipartidismo:

  • Distrito uninominal o distritos pequeños (excepciones canadiense –regionalismo- y austriaca).
  • El sistema mayoritario y, dentro de los proporcionales, los de media mayor más que los de resto mayor. 

3.      RECAPITULACIÓN Y PERSPECTIVAS 

Cuestiones sin resolver:

  • ¿Y si la evolución que se observa, tan generalizada, se debe a más cosas que a la ley electoral?
  • ¿Qué consecuencias tienen las leyes electorales sobre el comportamiento de los políticos de distrito?
  • ¿Cómo condiciona el sistema de partidos la política general (estabilidad gubernamental)?